EN VERACRUZ, ROSAMARIA Y A BOCA, MARY JOSE
08 de Ene de 2025 | 09:34
Sin duda que en ambos municipios de la conurbación, las cosas están más claras y definidas para sus respectivos partidos.
Si bien en Morena, en el caso de Veracruz, hay por lo menos dos o tres aspirantes, de los cuales dos de ellos parecen estar unidos contra la diputada federal, Rosa María Hernández Espejo, y pretenden a toda costa afectarla en su legítima aspiración, es ésta precisamente quien tiene todas las atenuantes a su favor.
Es la legisladora federal la más avanzada dentro de la carrera que formalmente apenas empieza en Morena, quien lucha contra viento y marea, e incluso la imparcialidad de su dirigente de partido, Esteban Zepeta, quien ha derramado su amor y preferencias por el diputado local, José Ruiz Carmona, un priista recién incorporado a sus filas.
Anilú Ingram se ha inscrito para buscar ser la abanderada del partido guinda y lograr competir en las elecciones de junio por la alcaldía, pero entre sus méritos además de venir del PRI hace un año, tiene varias elecciones perdidas en ese municipio y distrito. Y la otra que no le favorece es que actualmente no tiene representación alguna.
En tanto en Boca del Río, las cosas en Morena no están claras. Es caso contrario al escenario que se vive en Veracruz, donde el PAN no tiene candidatos por competir, excepto Fernando, el ex alcalde, con su desgastado y repudiado apellido Yunes Márquez.
Por ello, en Boca del Río, por el PAN, la quieren Maryjose Gamboa, actual diputada federal, la única que salvó la honra por ese partido en los 19 distritos federal, al ser la única que logró contener la avalancha de Morena, y la ex senadora, Indira Rosales, actual diputada local.
No obstante, las versiones, señalan que a Indira Rosales bien le acomodaría ir a pelear Medellin como premio de consolación. Y dejarle el paso libre a Maryjose en el municipio boqueño. Ni allí la tendría fácil pues lleva el sello de los Yunes, sello de traición.
En Boca del Río, donde por cierto ni Nena de la Reguera, ni Bayron Barranco pudieron hacer mella, pues los votos obtenidos fueron gracias a la marca, y Morena, es quien se ha ido posicionando en los últimos comicios.
A esto último es a lo que le apuesta la diputada local, Berta Ahued Malpica, para poder intentar hacer algo en Boca, para que ambos municipios finalmente se conviertan de guinda, pero Ahued deberá sacudirse a una serie de priistas y panistas en fuga que pretenden aparentar que están con ella.
De lo contrario, no habrá una lucha real y de peso contra la panista Gamboa Torales.
MUY EN CORTO
LAS LOCURAS DE TRUMP. De Acuerdo a diversas bibliografías el Golfo de México, adquirió su nombre, basado en una rica historia que remonta a la época de la colonización española.
Aunque no se sabe con exactitud quién lo bautizó así, se deduce que, durante el siglo XVI, los exploradores españoles comenzaron a documentar y denominar las aguas que rodeaban la península de Yucatán y las costas del actual México, Cuba y el sur de Estados Unidos.
Desde los tiempos precolombinos y sin un nombre otorgado al cuerpo de agua por los pueblos indígenas que habitaban la región, fue con la llegada de los europeos, y más tarde con el establecimiento de rutas comerciales y la explotación de recursos naturales, que se consolidó el nombre que conocemos hoy.
El presidente electo Donald Trump en sus disparates este martes retomó el tema de cambiarle el nombre al Golfo, por el de Golfo de América, lo que desató un escándalo viral y reacciones, incluyendo la de congresistas de EU que le hicieron segunda a la acelerada propuesta del republicano.
El tema del magnate no es nuevo. Desde 2016 lo ha señalado y formalmente en 2017 desde su residencia hizo la misma propuesta.
El periódico Milenio explicó que La Organización Hidrográfica Internacional —de la cual tanto Estados Unidos como México son miembros— trabaja para asegurar que todos los mares, océanos y aguas navegables del mundo estén trazados y cartografiados uniformemente, y también nombra algunos de ellos.
Hay casos en los que los países se refieren al mismo cuerpo de agua o monumento con diferentes nombres en su propia documentación. Más no es una facilidad que se le otorgue a un país por si solo.