Manuel Huerta ¿con dios y con el diablo?

*En su desesperación política busca reflector con Andrés Manuel López Beltrán. * Su alianza con Alberto Anaya, líder del PT, otra maniobra que lo aleja de la Presidenta.

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| 11 de Octubre 2026

Redacción Crónica Veracruz



En el manual de sus operadores políticos destaca la palabra “contestatario”. Que contesta, se lee en el diccionario para definir ese término. Sus sinónimos son “contestón”, “protestatario”, “respondón”, “rezongón”, “inconformista”, “impugnador”, “crítico”, “rebelde”. Así se define el senador morenista Manuel Huerta Ladrón de Guevara.

Cree, como lo hizo Movimiento Ciudadano en su estrategia de marketing disruptivo, que así logrará consolidar su proyecto político. Se olvidó, aunque no lo quiera reconocer, que pertenece a un sistema, a un movimiento, a un partido, a un régimen que en cualquier época y con cualquier color, tiene en la cohesión de sus miembros su fortaleza y supervivencia.

Así, Manuel Huerta Ladrón de Guevara se ha convertido en su propio enemigo. Sí, un enemigo grande, voluminoso, inmenso, gigantesco. Inoculado en sus venas el síndrome mesiánico, su caso bien podría compararse con la célebre novela de Robert Louis Stevenson, El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde, en donde el doctor Jekyll crea una pócima para separar la parte buena de la parte malvada de su psique, liberando a Mr. Hyde, quien termina consumiéndolo y llevándolo a la ruina.

En busca de reflector por aquí y por allá, recientemente le pidió una foto a Andrés Manuel López Beltrán, el hijo del ex presidente Andrés Manuel López Obrador, para cobijarse de la popularidad de la familia. Así, en sus redes sociales, escribió: “Siempre un gusto coincidir con Andrés Manuel López Beltrán, compañero y amigo que también ha sido parte de este largo camino, formado en los principios de nuestra lucha y con el ejemplo cercano de su padre, el presidente Andrés Manuel López Obrador”.

A leguas se vio el oportunismo, el interés mediático, el querer mostrar cercanía para atraer popularidad.

Lo mismo ha hecho con Alberto Anaya Gutiérrez el líder nacional del PT de quien la propia presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha tomado distancia.

Hace apenas unos días la mandataria mexicana calificó de “absurdo” el señalamiento hecho por el dirigente del Partido del Trabajo respecto a que Estados Unidos supuestamente habría tenido injerencia en la designación de las candidaturas (coordinaciones) de Morena para las elecciones del 2027.

El líder petista expresó ante medios de comunicación su inconformidad con la selección de perfiles que ocuparán las Coordinaciones de los Comités de Defensa de la Transformación y la Soberanía, al tiempo que advirtió que en el proceso “hubo presión de los norteamericanos”.

Claudia Sheinbaum fue clara al calificar de “absurdas y sin sustento” los dichos de Anaya, tomando distancia de este personaje que ahora se ha vuelto aliado del senador Manuel Huerta Ladrón de Guevara.

Este domingo, en el parque Juárez de Xalapa, en un acto deslucido, con poca presencia ciudadana, a pesar de que el maestro de ceremonias pedía porras e indicaba una y otra vez que había “suficientes sillas”, el senador Manuel Huerta Ladrón de Guevara mostró la distancia que está tomando del movimiento que lo vio nacer y que le ha dado tantos beneficios políticos y económicos.

Acompañado de su compañero Ignacio Mier, presidente de la JUCOPO, quien reconoció que “los políticos somos muy demagógicos” y reveló que tiene una casa “muy bonita” en Chachalacas, municipio de Úrsulo Galván y de la funcionaria federal Ivonne Cisneros Luján, la ex síndica de Xalapa con Hipólito Rodríguez Herrera, calificado como el peor alcalde de esta capital —y eso que ya sufrimos a la ahora legisladora Elízabeth Morales García—, Manuel Huerta Ladrón de Guevara pidió que levantaran la mano “los hombres y mujeres libres que vinieron por su voluntad aquí”, a pesar de que en cuadras aledañas al Centro Histórico se lograron ver los autobuses que pagó para que los acarrearan.

Sin ningún respeto a las autoridades políticas de Veracruz, el rollizo legislador habló de lo que “está en juego hacia adelante” y se defendió de las fuertes críticas que en todo el estado se han lanzado contra su mala gestión legislativa: “A fuerza de mentiras quieren llevarnos a punto para que no sepamos a quién creer”.

“Hoy hay una gran disputa por el sentido de la vida pública. Una mentira puede repetirse miles de veces en una hora. Verdades a medias. Se alimenta la confusión. Una sociedad confundida es más vulnerable. La verdad no pertenece a ningún partido político ni a ningún gobierno”, lanzó, con voz chillona, en el micrófono, como político incapaz de aceptar la crítica.

Increíble, incluso para muchos de los asistentes, la manera en que se refirió a la gobernadora Rocío Nahle García. Aunque nunca la citó por su nombre, ni como una cortesía política, ya que ella es la jefa política de la entidad, sí le lanzó indirectas al referirse a su eslogan de gobierno.

“A veces hablamos del amor en política y parece una palabra demasiada grande.
El amor es el epicentro de la 4T, un amor que se hace política pública, que se convierte en derecho. Amor al prójimo significa atención para el que enferma, agua para la comunidad, un precio justo para el que produce, lucha porque aparezcan los desaparecidos. El amor a la patria se demuestra cuidando a todas y todos”, dijo.

Luego, justificó su constante presencia en Veracruz, diciendo que “un senador tiene que estar en dos lugares al mismo tiempo: en el senado y en el territorio, más en el territorio”.

Poco se refirió a lo que ha hecho en el Senado. Sí, se atribuyó todas las reformas en las que ha levantado el dedo, a pesar de que han sido propuestas de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.

También lanzó frases hechas, slogans de otras campañas, “en beneficio de todos, primero los pobres” y así. Nada nuevo.

“La tarea apenas empieza. En dos años hemos hecho nuestra parte. Ya ustedes lo juzgarán. He defendido los asuntos que corresponden a Veracruz y la nación. Caminar, escuchar, organizar, gestionar”, refrendó, para justificar su abultada nómina.

Luego, quiso lanzar una perorata, igual con dedicatoria, que más bien parecía una autocrítica: “El pacto federal no lo cuida una sola persona. El individualismo suele acabar destruyendo los lazos que unen la comunidad. Cuando la política se convierte en una carrera personal, pierde el sentido. Cuando el dinero se vuelve en la medida de todas las cosas, olvidamos para qué sirven las instituciones”.

Y así, sin querer queriendo, dejó en claro que está en campaña: “Vienen tiempos que van a exigir serenidad, organización y mucha claridad”.

“Habrá ruido, desinformación, intereses económicos y políticos, dentro y fuera del país”, destacó.

Finalmente, como el narrador hebreo de la creación del mundo, lanzó siete puntos de lo que llamó un “Pacto ético por la transformación y la república”:

1. Servir con ética. 2. Fortalecer el pacto federal. 3. Honestidad sin excepciones.
4. Verdad y responsabilidad. 5. Soberanía e interés nacional. 6. Hacer política para construir paz. 7. La transformación debe permanecer en las instituciones.

Vaya don Manuelito, mucho ruido y pocas nueces, como se lee en La Celestina.

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