El terremoto de 7,7 pone a prueba al Canal de Panamá: la obra que ya sobrevivió a un sismo antes de nacer


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| 10 de Octubre 2026

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Cripto tendencia.- El terremoto de magnitud 7,7 que sacudió Panamá el viernes 9 de octubre dejó un país pendiente de las réplicas y de la evaluación de daños. El USGS situó el epicentro cerca de Pitaloza Arriba, en la provincia de Herrera. Según el balance oficial difundido por EFE el sábado, había al menos 27 heridos y no se registraban fallecidos.

En medio de esa emergencia, el Canal de Panamá continuó operando con normalidad, mientras equipos técnicos inspeccionaban sus instalaciones, de acuerdo con AP. Que los barcos siguieran transitando no cerraba la revisión de la infraestructura, pero sí ofrecía una imagen poderosa: una de las rutas comerciales más importantes del mundo había atravesado otro gran temblor sin detenerse.

La prueba que llegó antes de la inauguración
La historia tiene un precedente inesperado. El 30 de septiembre de 1913, cuando la obra aún estaba en construcción, un terremoto hizo que las agujas del sismógrafo de Ancón superaran su capacidad de registro. Hubo deslizamientos de tierra y grietas en edificios de Ciudad de Panamá, pero el médico William Gorgas informó a Washington: «No se ha sufrido ningún daño en ninguna sección del Canal», según documenta la Autoridad.

Aquella sacudida llegó en una etapa delicada. Solo cuatro días antes, el remolcador Gatún había completado la primera prueba de paso por las esclusas del mismo nombre, cuyas válvulas todavía se manejaban manualmente porque el tablero central no estaba listo. El sistema debía demostrar que podía elevar y bajar embarcaciones; entretanto, continuaban los trabajos para unir los tramos de la vía.

Un 10 de octubre decisivo en 1913
La coincidencia del calendario añade una escena singular al relato. El 10 de octubre de 1913, exactamente 113 años antes del balance del sismo actual, el presidente estadounidense Woodrow Wilson presionó un botón en Washington. La señal viajó por telégrafo hasta Panamá y activó la voladura del centro del dique de Gamboa, una maniobra que completó la inundación del Corte Culebra y su conexión con el lago Gatún.

Eso no significó que el Canal estuviera terminado de inmediato: todavía hubo que retirar material y despejar el cauce. La apertura oficial al comercio mundial llegó el 15 de agosto de 1914, con el paso del vapor Ancón, como recuerda esta crónica. La fecha de octubre funciona como un detalle histórico revelador, mientras que la noticia de hoy es la continuidad operativa tras un terremoto que ha causado daños en el país.

Ochenta kilómetros que cambiaron las rutas
El Canal mide aproximadamente 80 kilómetros entre el Atlántico y el Pacífico. Su sistema de esclusas actúa como un elevador de agua: lleva los buques desde el nivel del mar hasta el lago Gatún, situado a unos 26 metros de altura, y luego los hace descender hacia el otro océano. Esa conexión evitó que numerosos viajes tuvieran que rodear Sudamérica por el cabo de Hornos, reduciendo distancias y tiempos de navegación.

Los dos terremotos pertenecen a épocas y circunstancias distintas: el registro de 1913 no permite asignarle la misma magnitud que al de 2026, ni la resistencia observada en ambos episodios garantiza que cualquier sismo futuro carezca de consecuencias.

Lo comprobable hoy es que el tránsito se mantuvo mientras seguían las inspecciones. Esa combinación de continuidad y vigilancia resume el valor de una infraestructura centenaria cuya operación repercute mucho más allá de Panamá.

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