
Enamora sazón del chile en nogada poblano
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CDMX | 19 de Agosto 2026
Excelsior
El gobierno de Puebla hizo oficial la llegada de la tradicional temporada de Chiles en Nogada, anunciada por el gobernador de la entidad, Alejandro Armenta Mier. Es una celebración culinaria que busca resaltar las tradiciones de la entidad, apoyar al campo poblano y atraer al turismo nacional e internacional durante los meses de julio, agosto y septiembre.
Se proyecta la venta de más de 4.5 millones de platillos, generando beneficios superiores a los dos mil millones de pesos para las comunidades poblanas.
En conferencia de prensa en la Ciudad de México, el mandatario aseguró que el proyecto de promoción turística beneficia de forma directa a más de 28 mil productores agrícolas locales, encargados de cosechar ingredientes icónicos como la nuez de Castilla, la manzana panochera y la granada al pie del volcán.
Por su parte, la secretaria de Agricultura y Desarrollo Rural de Puebla, Ana Laura Altamirano, destacó que se programaron reuniones con la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (CANIRAC) y productores agrícolas locales, para definir los precios justos de los insumos tradicionales. Y es que afortunadamente el campo poblano no sufrió daños significativos que pusieran en riesgo el abasto del platillo de temporada, gracias también a la activación de apoyos económicos del programa de atención a siniestros para las zonas afectadas.
En su historia, el Chile en Nogada relata la leyenda más popular que surge desde su creación en 1821 por las monjas agustinas del Convento de Santa Mónica en Puebla. Lo prepararon para celebrar los Tratados de Córdoba y el santo del general Agustín de Iturbide. El platillo fue diseñado deliberadamente para plasmar los tres colores del Ejército Trigarante.
Los colores que son representados son: el Verde (Esperanza), que son el chile poblano y el perejil. Blanco (Unidad): por la cremosa nogada de nuez. Y el Rojo (Religión/Sangre), que destaca con los granos de granada fresca.
Aunque hoy se sabe que sus raíces provienen de recetas conventuales complejas desarrolladas desde el siglo XVII, su carga histórica y su sabor agridulce lo consolidan como un ícono de la identidad mexicana,