
Manglares de México retrocedieron 27 mil 622 hectáreas entre 2020 y 2025: Conabio
CDMX | 31 de Julio 2026
Excelsior
Los manglares de México ocupan una extensión de 877 mil 464 hectáreas en los 17 estados costeros, lo que equivale al 0.4 por ciento del territorio nacional, principalmente en Quintana Roo, Campeche y Yucatán, que concentran el 61.3 por ciento de la superficie, informó la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio).
El estudio Manglares de México: Actualización y dinámica espacial 2025 establece que, en los últimos cinco años, este ecosistema clave para la biodiversidad, la economía y el combate al cambio climático retrocedió 27 mil 622 hectáreas, equivalente a 3 por ciento, al pasar de 905 mil 086 hectáreas a 877 mil 464 hectáreas.
Durante la presentación de la sexta actualización de este reporte, realizado con imágenes satelitales Sentinel-2, fotografías de alta resolución y trabajo de campo, Raúl Jiménez Rosenberg, secretario ejecutivo de la Conabio, aclaró que la reducción de hectáreas no significa necesariamente la desaparición del manglar, sino que los resultados incluyen una nueva clasificación de manglares perturbados y manglares que migraron a zonas más altas debido al incremento del nivel del mar.
Por su parte, Jorge López-Portillo, investigador del Instituto de Ecología A.C. (Inecol), explicó que el monitoreo nacional de manglares 2025 revela un panorama complejo, porque “aunque la pérdida neta es moderada, los datos muestran un deterioro cualitativo mucho más preocupante”.
Detalló que la superficie de manglar perturbado se multiplicó por más de cinco, al pasar de 9 mil 680 hectáreas en 2020 a 52 mil 130 hectáreas en 2025.
“Este incremento revela que una parte significativa de los manglares mantiene su cobertura cartográfica, pero con alteraciones estructurales o funcionales evidentes, como la pérdida de altura, la disminución de la densidad y el estrés hídrico.
El cambio conceptual del monitoreo, al incorporar la condición del ecosistema además de su extensión, constituye el principal avance de la evaluación de 2025”, puntualizó.
El doctor López-Portillo indicó que, geográficamente, el deterioro se concentró en dos regiones: la península de Yucatán, con 23 mil hectáreas, y el Pacífico Norte, con 20 mil hectáreas.
“Es importante destacar que hubo deterioro en prácticamente todos los estados, por ejemplo, mil 248 hectáreas en Veracruz, 2 mil 179 hectáreas en Tabasco, mil 161 hectáreas en Guerrero, mil 153 hectáreas en Oaxaca y mil 848 hectáreas en Chiapas, tomando en cuenta que el costo de restauración de cada hectárea anda por los 70 mil pesos”, puntualizó.
Cobertura
Las 877 mil 464 hectáreas de manglares colocan a México entre los cuatro países con mayor extensión de este ecosistema, que equivale a 6 por ciento de la superficie global, superado únicamente por Indonesia (19 por ciento), Brasil (9 por ciento) y Nigeria (7 por ciento).
Según el estudio, que tiene como antecedentes los años 1970/1980, 2005, 2010, 2015 y 2020, los estados costeros del país con menor presencia de manglar son Baja California (0.005 por ciento), Michoacán (0.15 por ciento), Jalisco (0.26 por ciento) y Colima (0.43 por ciento).
“De forma general, en el periodo de análisis 2020-2025 todos los estados reportan cambios en la superficie; sin embargo, algunos se caracterizan por cambios netos positivos, como Quintana Roo y Veracruz.
Por el contrario, los estados con los mayores cambios netos negativos son Campeche y Nayarit”, subraya.
Menos verdor
En el periodo 2020-2025, los manglares en México manifestaron una disminución en su verdor, principalmente en las regiones del Golfo de México y la península de Yucatán.
“Este fenómeno influyó en el incremento de la superficie de manglar perturbado, colocando a 2025 como el año con mayor pérdida de la condición saludable del manglar. Un ejemplo de este proceso es el sitio Nuevo Campechito, donde la pérdida de verdor se observó desde finales de 2020, aunque recientemente se observa cierta recuperación.
Por lo anterior, resulta esencial analizar de manera anual la tendencia de verdor del manglar, como complemento a las observaciones quinquenales, con el fin de identificar oportunamente las áreas con deterioro”, resalta el estudio.
Agrega que, con la actualización del mapa de distribución, se identificaron áreas de manglar tierra adentro donde anteriormente no se había reportado su presencia.
“La migración del manglar no es un proceso nuevo. Los doctores López-Portillo y Rodrigo Medellín encontraron que, entre 1986 y 2001, en Bahía Magdalena, Baja California Sur, se presentó un aumento de manglar en las lagunas, en la franja interior, donde el manglar se encuentra con el desierto.
Los autores concluyen que este fenómeno está asociado a los cambios en la línea de costa, al incremento del nivel del mar y al aumento de la temperatura por efecto de El Niño”, precisó.
Impactos
En este nuevo mapa de la distribución de los manglares de México se identificó la recuperación de manglar debido a las acciones de restauración.
Algunos ejemplos son Camino a Isla de Jaina, en Campeche; Laguna Madre, en Tamaulipas, y Alvarado, en Veracruz.
En contraste, las principales presiones sobre los manglares se derivan de las actividades dominantes por región.
En el caso específico del Pacífico Norte, las granjas acuícolas son el principal factor de afectación. “En la actualización 2015 se observó que las granjas se establecieron atrás del manglar, afectando la calidad del agua y, por ende, la salud del ecosistema.
“Sin embargo, desde 2020 y ahora con esta actualización se observa que las granjas deforestan manglar para su establecimiento, principalmente en el estado de Sinaloa. Mientras que, en el estado de Jalisco, la actividad agrícola ejerce presión sobre el manglar al competir por espacios, debido a que las zonas planas son relativamente estrechas a consecuencia de la proximidad de los sistemas montañosos”, señaló.
Además, se observó que en Quintana Roo la expansión de la infraestructura ha influido en la disminución de la superficie de manglar. Asimismo, la proliferación de predios deforestados destinados a fraccionamientos en Yucatán y Guerrero impacta de manera indirecta, porque se ubican en áreas adyacentes, lo que genera efectos sobre el manglar.