
Crisis ganadera en EU dispara 36% las exportaciones de carne mexicana: suman 1,689 mdd
Foto: . . /
CDMX | 20 de Julio 2026
El Economista En línea
La escasez de ganado en Estados Unidos abrió una oportunidad para la industria cárnica mexicana. Entre enero y mayo de 2026, las exportaciones nacionales de carne alcanzaron un valor de 1,689 millones de dólares, un incremento anual de 36.3%, mientras que el volumen enviado al exterior creció 17.6%, hasta llegar a 211,930 toneladas.
Las cifras fueron reportadas por el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas, con información de la Agencia Nacional de Aduanas de México. El avance no responde únicamente a una mayor cantidad de producto exportado, sino también a un entorno de precios elevados, favorecido por la reducción del inventario bovino estadounidense a su menor nivel en aproximadamente 70 años.
Después de varios periodos de sequía, altos costos de alimentación y liquidación de vientres, los productores de Estados Unidos cuentan con menos animales para sacrificio. La oferta de carne disminuyó, los precios aumentaron y los compradores comenzaron a buscar proveedores capaces de cubrir parte de la demanda. México encontró ahí una ventana comercial, especialmente en la carne de res.
De acuerdo con el GCMA y la ANAM, el valor de las exportaciones mexicanas de carne bovina aumentó 46.6% durante los primeros cinco meses de 2026, mientras que el volumen avanzó 21.2%.
Estados Unidos recibe alrededor del 91% de la carne de res que México exporta, por lo que cualquier cambio en la producción, los precios o el consumo de ese país repercute directamente en los procesadores nacionales.
La escasez actual es resultado de un ciclo que comenzó años atrás. Las sequías en importantes estados ganaderos estadounidenses elevaron el costo del forraje y obligaron a numerosos productores a reducir sus inventarios.
La recuperación será lenta. Para reconstruir el hato (conjunto de animales de ganado mayor) es necesario retener hembras reproductoras, lo que disminuye temporalmente el número de animales disponibles para sacrificio. A diferencia de otras proteínas, como pollo o cerdo, la producción bovina no puede incrementarse en pocos meses.
Mientras el inventario continúa limitado, los empacadores estadounidenses compiten por menos ganado, elevando tanto el precio de los animales como el de la carne procesada.
Otro factor que favoreció a la industria procesadora fue el cierre de la frontera estadounidense al ganado bovino mexicano en pie, como parte de las medidas sanitarias relacionadas con el gusano barrenador.
Según el GCMA, la restricción representó pérdidas cercanas a 287 millones de dólares para los productores dedicados a exportar ganado vivo. Sin embargo, también provocó que una mayor cantidad de animales permaneciera en México y fuera destinada a plantas nacionales de sacrificio y procesamiento.
El efecto fue desigual dentro de la cadena. Mientras los exportadores de becerros perdieron acceso a su principal mercado, los procesadores encontraron una mayor disponibilidad de materia prima para elaborar cortes y productos con mayor valor agregado.
En lugar de vender solamente el animal vivo, una parte del valor generado por el sacrificio, deshuese, empaque y comercialización permaneció dentro del país.
Más volumen y mejores precios
Los datos del GCMA muestran que el crecimiento exportador no depende exclusivamente de las toneladas enviadas.
El precio promedio de exportación aumentó 15.9%, al pasar de 6,877 a 7,971 dólares por tonelada. En el caso de la carne bovina, el promedio alcanzó 9,933 dólares por tonelada, alrededor de 21% más que un año antes.
Para las plantas procesadoras, los precios internacionales más altos pueden traducirse en una mayor rentabilidad, especialmente en cortes con valor agregado. Sin embargo, también elevan la competencia por el ganado disponible.
Si la oferta nacional no crece al mismo ritmo que la demanda, las empresas podrían enfrentar mayores costos de adquisición. Además, cuando los mercados internacionales pagan más, parte de la producción puede orientarse hacia la exportación y ejercer presión sobre los precios internos.
El efecto para los consumidores dependerá de la disponibilidad de ganado, la demanda nacional y el comportamiento de otras proteínas, como pollo y cerdo, que suelen funcionar como sustitutos parciales de la carne de res.
La oportunidad exige certificación
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos anticipa que la producción estadounidense de carne bovina se mantendrá limitada durante 2026 y que la reconstrucción del inventario requerirá varios ciclos productivos.
De acuerdo con el USDA, los productores deberán retener hembras para reproducción antes de incrementar nuevamente la cantidad de animales enviados a sacrificio. Este proceso podría prolongar el escenario de oferta restringida y precios elevados.
Para México, aprovechar el momento exige algo más que contar con ganado disponible. Las plantas deben mantener estándares de inocuidad, trazabilidad y certificación sanitaria para conservar el acceso al mercado estadounidense.
En este escenario, los establecimientos Tipo Inspección Federal adquieren especial importancia, pues permiten cumplir con los requisitos sanitarios internacionales y procesar cortes con mayor valor agregado.
Especialistas citados por The Food Tech consideran que el ciclo actual todavía podría mantenerse durante los próximos dos años, aunque su duración dependerá en buena medida de las condiciones climáticas en Norteamérica.
Si mejoran las lluvias y la disponibilidad de forraje en Estados Unidos, los ganaderos podrán comenzar a reconstruir sus inventarios. Cuando la oferta se recupere, la presión sobre los precios internacionales disminuirá.
México tiene, por ahora, la oportunidad de consolidarse como proveedor estratégico de carne bovina en Norteamérica. Pero cuando termine la escasez, la competitividad dependerá nuevamente de la eficiencia industrial, la capacidad de procesamiento, la trazabilidad, la inocuidad y la generación de productos con mayor valor agregado.
Los 1,689 millones de dólares exportados muestran el tamaño de la oportunidad,aseguran, sin embargo, convertir ese crecimiento en una posición duradera dependerá de lo que haga la industria antes de que el ciclo ganadero estadounidense vuelva a cambiar.