"¡Sí, sí, que los quemen por ratas!, crónica de un linchamiento anunciado


| 28 de Diciembre 2017

Redacción Crónica Veracruz

[caption id="attachment_118199" align="alignnone" width="1280"]Tránsito Oteapan En la imagen, los agentes de Tránsito que atropellaron y dieron muerte a una persona que circulaba en su motocicleta[/caption]

Por Maythe Morales Ramos

Oteapan, Ver.- La tarde- noche cae en el municipio de Oteapan, enclavado en la zona serrana del sur de Veracruz.

Las música, carros alegóricos y espectaculares atuendos acompañados de máscaras anuncian la tradicional fiesta del "año viejo".

El Palacio Municipal se ilumina con pequeñas explosiones de fuegos artificiales y las lámparas robóticas de un escenario mediano colocado en medio del parque central, anuncian que la fiesta está por iniciar.

Los ciudadanos abandonan la comodidad de sus hogares para poder disfrutar de la fiesta, sin imaginar la tragedia que se está por vivir.

En otro punto, alejado de la algarabía y la tradición, sobre la carretera Transístmica a la altura de la desviación del municipio de Oteapan, un joven de 17 años de edad que viajaba a bordo de su motocicleta era atropellado por un grupo de elementos de transporte público, quienes presuntamente venían persiguiendo a un taxista que había cometido una infracción.

La persecución terminó cuando la patrulla conducida por estos elementos proyectó al menor, identificado José Antonio Reyes Domínguez, sobre el pavimento, generándole una fractura cráneo encefálica, que lo mantiene al borde de la muerte.

La escena que fue observada por un grupo de ciudadanos generó la incitación para que el pueblo aplicara la ley ojo por ojo, tomando justicia por propia mano.

Lo que en un principio sería una gran fiesta, terminó en una escena perturbadora que generó la quema de la patrulla de los elementos y la retención de los agentes, los cuales fueron golpeados hasta el cansancio, ante la mirada de niños y jóvenes que esperaban disfrutar del desfile del año viejo.

Las pantallas de los celulares se iluminan como luciérnagas, para grabar el momento y en tiempo real, a fin de compartir en redes cómo la turba molía golpes a los cuatro elementos de transporte.

-Esto les pasa por ratas.


-Todo el tiempo nos están chingando.


-¿Te duele?, como a la familia le esta doliendo ahorita.


Exhaustos, los hombres gritan su inocencia pero nadie los escucha, nadie los ayuda.

En el parque central la fiesta se continuaba desarrollando, los grupos quienes con tres meses de antelación habían preparado su show, el cuál incluía un baile, parodia y un grupo musical se desarrollaba con normalidad.

Los viejos, quienes durante los últimos 35 años han sufrido una serie de evoluciones deleitaban al público asistente, que para ese entonces se encontraba ajeno de la situación.

Al cabo de unos minutos, el espectáculo se vio irrumpido, los ciudadanos llevaban detenidos a tres de los cuatro agentes, los cuales caminaron por la calle principal como si fuese carnaval y a punta de machete y cinturonazos los exhibieron como en tiempo de la inquisición ante el pueblo.

Con lágrimas en los ojos, sangrando de cara e incluso sin dientes, los elementos fueron amenazados de ser quemados ante el pueblo.

La algarabía de la fiesta genero el eco de otras voces, unas manos en el aire son agitadas, pidiendo calma.

Dentro de la multitud sale un sujeto, que aseguraron los habitantes de Oteapan, es pariente del joven atropellado y tunde a golpes de nueva cuenta a los elementos, cuyo historial en Minatitlán y Coatzacoalcos no es muy bueno.

-Qué exista justicia pero no por mano propia.


-Entréguenlos a las autoridades.


-Que sean destituidos.


Ante un acuerdo los elementos son llevados a la comandancia y reguardados por un grupo de habitantes.

La fiesta parece que llegó a su punto final, el jurado se niega a regresar a su lugar y los participantes a continuar con el espectáculo.

El diálogo nuevamente vuelve a surgir y se determina que el dinero del ganador será repartido entre todos; sin embargo, para pasar el mal rato los número serán presentados ante las familias que aún aguardan en el parque.

Los rumores surgen del otro lado de la ciudad, un grupo de patrullas busca rescatar a los elementos retenidos.

De nueva cuenta el show es irrumpido, son los agitadores, quienes piden la presencia de un mayor número de ciudadanos para montar guardias e impedir que los elementos sean liberados.

En las calles se siente mucha tensión, la fiesta paso de la alegría a la desgracia, el 2017 de acuerdo a los viejos sabios no ha sido un buen año para Oteapan, al verse sumergido entre la corrupción y la desgracia.

https://youtu.be/4GFmY2kPk4Y

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