Orizaba, Ver. 25 de septiembre de 2016. El pequeño José tiene un año con nueve meses; vive en la comunidad de Potrero del municipio de Atoyac; como cualquier niño de su edad, ríe y se divierte cuando ve una mariposa pasar, le gusta recoger piedritas y le llama la atención todo lo que ve, aunque no lo sabe, sus derechos están siendo truncados porque no tiene una identidad. El motivo, su papá se encuentra desaparecido y tienen que pasar cinco años para que se pueda dar el siguiente paso que sería la presunción de muerte.

José Osorio Flores de 38 años de edad se desempeñaba como chofer de una línea camionera foránea en el estado de Puebla. Desapareció el 13 de octubre de 2014, a la edad de 34 años de edad, junto con su compañero de nombre Domingo Morales García.

Aunque se interpuso una denuncia por el hecho, no hay avances al respecto y no se sabe nada de él y de su amigo, y muchos menos se sabe en donde se encuentra la camioneta en la que viajaba justo para ir por comida para su familia.

Su esposa Aquilina García Martínez subrayó que desea que al igual que su hija de cinco años, su hermanito tenga el mismo derecho: que el travieso José lleve el apellido de su papá tal y como él lo hubiese hecho si estuviera a su lado.

Entre palabras cortadas Aquilina narró que tenía siete meses de embarazo cuando su esposo desapareció y le causa dolor que su hijo no conozca a su padre y mucho menos pueda registrarlo, a menos de que lo hiciera como madre soltera siendo que él es producto del amor.

“No lo he podido registrar porque yo quiero que lleve el apellido de su papá porque yo tengo una niña que sí tiene sus apellidos de él y la fiscal me dice que porque quiero tanto que registre y lleve los apellidos de su papá que qué intención tengo, pues no tengo ninguna intención”.

El mes anterior a la reunión que el funcionario sostuvo con familiares de desaparecidos, Aquilina le planteó al Fiscal Luis Ángel Bravo Contreras su situación y se comprometió a que este asunto quedaría resulto y al siguiente mes tendría el acta de nacimiento del menor, pero todo se quedó en promesa.

“Me piden la acta de ausencia de desaparecido, se supone que el Fiscal está que me va a apoyar el otro mes que tuvimos reunión con él, me prometió que esta vez que íbamos a estar con él que iba a tener el acta de nacimiento de mi niño y ahora me dice que no, que está difícil que tengo que esperar que tienen que pasar los cinco años para registrarlo”.

Mientras tanto para subsistir se apoya con lo poco que le pueden ayudar sus suegros y de lo que gana por los dos días que recibe trabajando en casas y sabe que tiene que seguir luchando porque tiene a su compañero al lado.

El caso de Aquilina y José es una de las tantas tragedias que se han derivado de la desaparición forzada. Es por ello que el Colectivo de Familiares de Desaparecidos de Orizaba-Córdoba con la campaña “Sus Miradas en Nuestra Memoria”; con el apoyo de colectivos invitados en murales se espera plasmar sus rostros y se busca que haya una mayor conciencia de los ciudadanos sobre el tema y apoyen en la medida de lo posible con su hallazgo.

Mediante donativos, rifas y altruismo se logró la adquisión de brochas, pintura y todo lo necesario para cumplir con este objetivo que se espera se extienda a más municipios.

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