Evan Spiegel, fundador de Snapchat, niño bonito de Silicon Valley y millonario más precoz de la lista Forbes; Kevin Systrom, fundador de Instagram, que rechazó una oferta de Mark Zuckerberg para trabajar en Facebook, o Elon Musk, fundador de Paypal, Tesla y SpaceX, son los nuevos héroes de una sociedad adicta a la tecnología.

“Las nuevas rockstars no las encontramos en Hollywood o en Wall Street, como ocurría no hace muchos años. Hoy la gente no solo admira a músicos, actores, deportistas o empresarios. Silicon Valley mola. Los cerebritos molan”, señala NOW, unidad estratégica de dommo.x, en un informe de tendencias de consumo, en el que añade: “Más allá de los grandes nombres, lo que estamos viendo es que esta nueva mentalidad, y el auge de estos nuevos perfiles se está reflejando en un cambio cultural y social. No sólo se trata de una cuestión de famosos e influencers. Incluso en la cultura popular, cada vez hay más contenidos relacionados con la tecnología y la innovación”. Un ejemplo de cómo está cambiando nuestra sociedad es el éxito de algunas series como The Big Bang Theory, Silicon Valley o Mr. Robot. Todas han cosechado grandes índices de audiencia sobre todo entre un público más joven que se siente identificado de alguna forma con sus personajes.

Esta tendencia, que NOW bautiza como Nerd is the new cool, “se refleja incluso en la educación, un ámbito en el que día a día la programación entra con más fuerza como el nuevo lenguaje del siglo XXI. Ya no solo hablamos de que cada vez las aulas son más digitales y la tecnología se integra como medio para facilitar tanto la labor de los profesores como el aprendizaje de los alumnos. El código y la robótica se implantan como asignaturas orientadas hacia el futuro en las escuelas de todo el mundo”. ¿Algunos ejemplos? Blinklearning es una plataforma internacional que busca facilitar la labor de los profesores y hacer su trabajo aun mejor a través de la personalización de los contenidos y la forma de enseñar; Apple y su New Classroom App, un programa que busca encontrar una nueva unión entre profesor y alumno; o Google, que está explorando la relación entre programación y elementos tangibles para enseñar código a los niños con Project Bloks, donde una serie de módulos físicos interactúan entre sí con principios de programación.

Este impulso educativo de la tecnología es natural si tenemos en cuenta que según El Foro Económico Mundial, los trabajos más demandados durante los próximos diez años serán de corte tecnológico y que en 2025 las nuevas tecnologías serán uno de los mayores motores de empleo. Sectores como la biotecnología han crecido un 359% en la última década. “La tecnología y los responsables de crearla se sitúan como un elemento aspiracional en la sociedad. Pronto el código se verá como una lengua más que aprender, al lado del inglés o el francés. Y es que, lo queramos o no, el futuro es techie y tanto las marcas como los gobiernos y las instituciones deben aprender a responder a las expectativas que genera. El futuro se construye línea a línea de código y los nerds, que son capaces de hacer que esto ocurra a su antojo, molan”, concluye.

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