Misantla, Ver., 22 de septiembre de 2016.- Este miércoles se dio en Misantla el último adiós al presbítero José Alfredo Juárez Blanco, en medio de llantos, tristeza, dolor y una misa oficiada por 18 sacerdotes, cientos de feligreses católicos de la localidad Paso Blanco y la región acudieron a despedir al sacerdote asesinado junto con otro clérigo la noche del domingo pasado en Poza Rica, Veracruz, después de haber sido secuestrado aseguran familiares. Quienes no creen en versiones de la Fiscalía General del Estado (FGE) de que convivían con sus agresores.

Un familiar que pidió el anonimato, señaló que nunca lo vio beber alcohol, que no le gustaba, incluso su pastoral ministerial era para apoyar a los jóvenes con adicciones, por lo cual les parece raro que la Fiscalía diga que estaba bebiendo alcohol con sus agresores y que al calor de las copas lo asesinaron.

Personas de diferentes lugares arribaron a la comunidad de Paso Blanco, ubicada en la sierra de Misantla, para despedir al cura José Alfredo, quien fue privado de su vida después de haber sido secuestrado junto con el padre Alejo Nabor Jiménez y un chofer que colaboraba con ellos en la parroquia de Nuestra Señora de Fátima, en la colonia Petromex.

A las 6:00 horas de la mañana iniciaron los preparativos para ofrecer alimento a los cientos de personas que acudirían al sepelio de José Alfredo, quien fue sepultado en la capilla de la comunidad.
También a esa hora llegaron al lugar los señores: Pedro Pérez, Carlos Rodríguez, Pedro Monzón, Javier Orozco, Saturnino González, Reyes Lagunes, Miguel de la Cruz, Celerino Luis Pérez, Delfino Luis, Ruperto Luis, Teódulo Monzón y Francisco Orozco, todos ellos participaron en la excavación y construcción de lo que fue la tumba del padre José Alfredo.

Fueron trabajos pesados a marcha forzada y con la presión del tiempo encima, una fosa en un terreno pedregoso, donde se enfrentaron además a una intensa lluvia, que dificultó los trabajos.

La misa fue oficiada por el padre, Manuel Lozano, Decano de la región, a la cual acudieron 18 sacerdotes que manifestaron su sentir con esta muerte violenta e invitaron a la feligresía a la reflexión y a una nueva conversión pastoral, donde se manifieste un verdadero cambio de vida, un cambio urgente.

Entre lágrimas y llantos fue sepultado el padre José Alfredo, el menor de la familia Juárez de la Cruz, quien a sus 40 años de edad dejó de existir.

Entre los pobladores de Paso Blanco, Misantla y la región, así como en gran parte de Veracruz, existe confusión y un sentimiento de impotencia ante la muerte de uno de los hijos pródigos de esta tierra.

José Alfredo, nació el 12 de enero de 1976, fue el cuarto hijo del matrimonio formado por el señor Felipe Suárez Pérez y la señora Petra de la Cruz Álvarez, se crió huérfano con sus hermanas Cira Matilde y Carmen, dos de sus hermanas radican en los Estados Unidos, desde niño fue ejemplo a seguir por su humildad y colaboración con la comunidad.

El sacerdote Lorenzo Rivas, dijo en su mensaje, que el 23 de agosto de 1988, apoyados por el párroco José Luis Aguilar Tinoco, salieron al seminario, eran tres misantecos los que ingresaron en un grupo de 23 alumnos, de los cuales sólo tres se ordenaron al sacerdocio, y desde entonces es que conocía a José Alfredo, al que admiró por su entrega y vocación de servicio y quien además era un amante del deporte, le gustaba mucho el voleibol.

En la misa de cuerpo presente, estuvo el párroco de Misantla, José María Cruz Hernández, quien en todo momento se mostró conmocionado por el acontecimiento, además de decenas de feligreses misantecos que asistieron para el último adiós a José Alfredo.

Y así la homilía concluyó, la feligresía salió a comer a la cancha del lugar a invitación de los habitantes, la lluvia ya había cesado y posteriormente se efectuó el entierro, en un lugar muy especial dentro de la capilla, donde ya muchos acudieron a pedir un milagro, una acción de socorro y el cuidado de Dios y Jesucristo.

Con canciones como “La Barca” y “Amor Eterno”, la iglesia católica y pueblo en general de Misantla, fueron sepultados los restos del Padre José Alfredo Suárez de la Cruz, a las tres y media de la tarde.

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