Por: José Calzada

La transmisión del Poder Ejecutivo en Veracruz y la transición partidista en el mismo, no se dará de la manera más civilizada en lo político, judicial, de seguridad, gobernabilidad y finanzas, esos sectores trazan su travesía por los últimos días de la administración priísta y los primeros de la alternancia con el PAN, con un pronóstico que nadie se atreve a descifrar. Las advertencias públicas parecieran un reto para una pelea callejera de pandillas que de un momento a otro ofrecerá un espectáculo mayor.

La estratégica y sorpresiva salida del Gobernador Constitucional Javier Duarte a través de una renuncia disfrazada de licencia para la aplicación del Artículo 48 de la Constitución Política del Estado de Veracruz de Ignacio de la Llave, no fue lo que muchos esperaban, sino todo lo contrario, dejar a Flavino Ríos Alvarado es más de lo mismo, y no satisfizo el apetito de sangre del gobernador electo ni de muchos veracruzanos que han manifestado repudio a la actual administración como consecuencia de irregularidades en casi todos los aspectos de la gestión pública.

Pero sí, alertó aún más de que el gobierno de Javier Duarte de Ochoa no ha concluido y al igual que en la esquina de enfrente, se preparan acciones que se pueden manifestar en los terrenos judicial y político, pero nadie puede pronosticar el alcance de esas hostilidades, por lo tanto, los veracruzanos tendrán que esperar mejores tiempos para la certidumbre y la paz, también para la seguridad y para el pago de sus pasivos.

Por lo pronto, es evidente el manipuleo de la información de ambos lados para ganar terreno en la percepción pública en una guerra mediática por el poder, el circo político ofrece su número estelar en el otoño del 2016 y hoy por hoy, nadie se atreve a pronosticar vencedores ni vencidos, sólo queda esperar y esperar, mientras el tiempo se agota y aunque todos saben que no se resolverán los problemas, todos esperan un knockout de un momento a otro.

A partir de la renuncia de Javier Duarte el pasado miércoles, las huestes azules se quedaron sin bandera, el envalentonado Miguel Angel Yunes declinó al debate que él mismo retó a Duarte, pero reaccionó con la advertencia de que hará cimbrar a Veracruz pero sin adelanto de nada.

Sin duda, ahora existen tres protagonistas en este zafarrancho político, Javier Duarte de Ochoa, Miguel Angel Yunes Linares y los medios de comunicación que transmiten con puntualidad la información, incluida la informalidad de las redes sociales y la opinión para abonar al clima de éxtasis político y mediático que vive Veracruz.

La cereza del pastel, la pondrá el próximo lunes el dirigente nacional del PRI, Enrique Ochoa Reza que llegará a la capital veracruzana con un claro mensaje a los priístas y también a los panistas. Lo más importante será observar quienes se sienten priístas y quienes tendrán la vergüenza o el cinismo suficiente para asistir o no, al evento que se realizará en un salón social de Xalapa.

RAMÓN POO INTOLERANTE A LA CRITICA

Mientras el alcalde de Veracruz, Ramón Poo Gil, pregona en su discurso político que respeta el ejercicio de los medios de comunicación, desde alguna oscura parte de su administración hacen el trabajo sucio contra reporteros que son considerados incómodos por su crítica o la revelación de muchas de las condiciones del gobierno municipal de Veracruz que no satisface a los gobernados.

Es en las redes sociales que se han convertido en la válvula de escape para una sociedad que sufre el hartazgo de los malos gobierno tratan de acallar las voces de la gente para tapar la realidad de un gobierno que no fue lo mejor para Veracruz en muchos aspectos, desde la privatización del agua hasta el abandono a los servicios públicos básicos como las calles que están llenas de baches o bien la rasurada de los paquetes tecnológicos a los niños becados, la lista es larga.

Pero, de una evidente, desde las redes sociales a través de un equipo de asalariados están agazapados para defender al llamado gerente de la ciudad y responder tan pronto el lector digital emite una opinión o punto de vista de alguna nota que se difunde para describir la realidad en la administración municipal.

El blanco de estos cobardes sin rostros, ha sido en las ultimas semanas, los trabajadores del SAS y su dirigente, Angélica Navarrete quien se ha declarado acérrima enemiga del proceso privatizador del sistema del agua impulsado por el acalde Ramón Poo.

Con toda y su estrategia de bots pretenden silenciar a los ciudadanos para tapar el negocio del siglo que avalaron los legisladores del PRI, PAN y PRD, negocio en el que los usuarios del sistema de agua fueron los grandes perdedores y que en poco tiempo deberán pagar los incrementos por recibir el servicio.

Plumanegra12@gmail.com

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