Ciudad de México a 5 de septiembre de 2016.- Están inconsolables. Parece como si Juan Gabriel hubiera muerto hace unas horas o todo fuera parte de una mala broma. Hay parejas, niños, familias completas que hacen fila para poder despedir a su ídolo.

A Juan Gabriel no lo ven como un artista inalcanzable, ni como una deidad tallada en piedra, lo ven como un amigo, un compañero que les dio alegrías, fue confidente en la melancolía que provoca el desamor.

La Alameda Central y Bellas Artes, dos de los muchos patrimonios de la Ciudad de los Palacios, amanecieron totalmente custodiados por los mil 200 policías preventivos de la Secretaria de Seguridad Pública de la Ciudad de México y la Policía Federal.

“CON JUAN GABRIEL SE FUE MI INFANCIA”

Isabel Granados viene de Ciudad Juárez, Chihuahua, y prefirió perderse el homenaje que organizó el gobierno chihuahuense por organizar los rezos y las ofrendas para Juan Gabriel.

“Yo llegué desde el domingo 28 por la tarde y aquí con mis compañeras hicimos el primer altar”, asegura junto a sus amigas que vienen de Houston, Texas; de Ciudad Hidalgo, Michoacán y de los diferentes barrios de la Ciudad de México.

  • ¿Te marcó Juan Gabriel?
  • Sí, la forma de cantarle al amor, mi vida entera. Me enseñó que hay que cantarle al amor y al dolor, pero no al rencor. Incluso a mi primer novio le dediqué una canción de Juan Gabriel…

Isabel canta y canta desde las cinco de la mañana. A todo volumen, y dice que ya le “duele la panza. Porque canto con la panza”. La prensa de México y el extranjero se acerca para entrevistarlas con su campamento improvisado hecho a base de cartones e impermeables amarillos.

“JUAN GABRIEL NOS UNIÓ”, DICEN LOS ESPOSOS

20160905_095343[1]“Nombre, joven. Nosotros estamos haciendo fila desde las 6 de la tarde de ayer domingo. Hasta la poli nos movió de sitio porque estábamos haciendo fila en la puerta frontal y ya sobre la madrugada nos movieron, porque comenzaron a instalar el templete”, cuenta Ramón que viene desde Guadalajara, Jalisco, y que fue el primero en llegar a este homenaje.

Al mismo tiempo que cuenta su historia de admiración por y con el artista, sus ojos comienzan a enrojecer. “Es que Juan Gabriel me unió con mi esposa”, dice y termina su relato con lágrimas escurriendo por sus ojos.

  • Es que nosotros fuimos novios y nos casamos después de un tiempo. Pero un día en una fiesta comenzamos a cantar y pusieron las de José José. Pero él me pregunta que ‘que artista me gusta’ y yo le dije: Juan Gabriel – sale en rescate del relato Tina, esposa de Javier.
  • ¿Y no lo sabían?
  • ¡No! y fue cuando me dijo su hermana que ‘nos casamos porque éramos admiradores de JuanGa’. Ahí supe que era mi compañero de vida.

Ellos recrean de viva voz las reuniones con el compositor de La diferencia o Amor eterno. Dicen que Juan Gabriel organizaba reuniones cada 3 o 4 años con sus seguidores por diferentes puntos de la República.

“Él nos decía, ‘Ay muchachos, yo siempre soy fan de mis fans’. Nos cantaba y no escatimaba en halagos y agradecimientos para todos sus seguidores. Nos trataba como si fuéramos amigos de toda la vida y de cierta forma todos los que lo queremos, por su arte y por su música, lo sentimos propio”, se recupera Javier.

“A MÍ ME CANTÓ EN MI CUMPLEAÑOS”

De repente una mujer pequeña, de cabello negro y cortado hasta la altura de los lóbulos de las orejas, se acerca con tres boletos del Auditorio Nacional.

“Mire joven, mis boletos, a mí me cantó el día de mi cumpleaños… Mi hija me dijo: ‘qué quieres mami, una lavadora, una estufa, lo que me pidas’. Pero yo quise ver a Juan Gabriel en el Auditorio Nacional y fue hermoso”… dice Martha López.

Martha llora inconsolable, y así se va a la fila con una fotografía del cantante, para que en unas horas “pueda despedirme de mi JuanGa…”

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