Xalapa, Ver., 2 de noviembre de 2016.- El alcalde de Xalapa, Américo Zúñiga Martínez, afirmó que se han clausurado varias obras que se ejecutaban en la zona de manantiales de la población El Castillo, y que ponían en riesgo esas fábricas naturales de agua, única fuente de abastecimiento de toda la zona rural de la capital del Estado y parte de la ciudad.
Advirtió, que seguirá las medidas de salvaguardar esos cuerpos de agua.

Comentó, que durante su administración realizan un trabajo intenso y coordinado con la Comisión Nacional del Agua (Conagua) para el saneamiento de la Laguna, cuya extensión es de más de 100 hectáreas y pata la conservación de manantiales.
Lo anterior dijo, al ser cuestionado respecto a la tala, relleno de terrenos y trabajos con maquinaria pesada que hoy se realizan justamente a un costado de donde nace uno de los principales manantiales.

Para ser más exactos a orilla de la carretera, Xalapa-Castillo, obra que mantiene muy inquieta a la población por el daño ambiental que está causando y por la contaminación que se puede generar al vital líquido.
“Hemos llevado a cabo acciones con autoridades de desarrollo urbano para clausurar edificaciones que están afectando estos manantiales y los estamos exponiendo…Yo estoy convencido que debemos procurar todos los manantiales, en el Castillo son siete los fundamentales que alimentan gran parte de la ciudad como es la zona sur.
El fraccionamiento las Ánimas, con todo el crecimiento vertiginoso y exponencial de la huella humana, depende del agua de El Castillo, también todas las comunidades de la Zona, Rural, (Tronconal, Chiltoyac, Las Cruces, Rancho Nuevo, Terrero, Castillo Chico), y otras, por eso hay que rehabilitar y conservar esos afluentes.
Hay que destacar que pese al importante servicio humano y ambiental que prestan los citados cuerpos de agua, mismos que brotan en tierras ejidales de la comunidad, autoridades del propio pueblo, están permitiendo la venta indiscriminada de terrenos para instalación de negocios.
Existen ferreterías, talleres mecánicos, negocios de comida, y oficinas sindicales; incluso compra venta de chatarra, pese a que ni drenaje existe, poniendo en peligro la calidad del vital líquido y con ellos la salud de la población. Urge un estudio ambiental en la zona y lograr la declaratoria de área natural protegida.

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